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¿QUÉ ES EL TEATRO?

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¿QUÉ ES EL TEATRO?
 
por
Pedro Zavala Vivas
Director teatral y maestro de técnicas actorales.
 
 La pregunta que origina la siguiente disertación, es en realidad una pregunta común que podría generar un sinfín de respuestas comunes.       Pero para los que nos dedicamos de manera seria y profesional al arte teatral, al arte dramático, o al arte escénico, como quieran llamarlo, la pregunta:  ¿qué es el teatro?, exige una respuesta tan vasta, que puede ser todo menos una respuesta común.
 
Y es que la pregunta incide en una palabra que tiene tantas connotaciones y encierra tantas imágenes, conceptos y contextos, que la respuesta, necesariamente se obliga a desplegar un árbol de múltiples ramas para poder responder ampliamente y abarcar en la medida de lo posible el universo que contiene la palabra teatro.
 
Comencemos por el significado:  la palabra teatro proviene de la similar en griego theatrón,  teatron, que quiere decir: desde donde se mira, en virtud de las raíces griegas thea, mirar, contemplar, y theaomai, ver.  Esto quiere decir, que el teatro surge en Grecia,  primero como concepto arquitectónico, ya que el teatro es “el lugar desde donde se contempla o se mira algo específico”.  Y ese algo específico era el drama, que a su vez significaba “acción”, por la raíz griega: draoo, drao, hacer. De este modo Drama y Teatro van ligados por un lazo indisoluble, el que da origen al espectáculo, para el espectador, que a su vez es presentado por artistas llamados Hipócrites, que traducido significa“el que representa o finge ser”.  Más adelante, estos mismos serán llamados por los latinos:   actores.
 
¿Cómo surge el drama y por ende el teatro en Grecia? Ese es una tema tan amplio que es necesario un espacio ex profeso para hablar de él.  En este caso y en este espacio lo único que diré es que el teatro nace de las fiestas dionisiacas, aquellas festividades en que se festejaba la vendimia, la cosecha y recolección de la uva y por consecuencia debía ser en honor a Dyonisos, el dios griego del vino y la embriaguez. Estas fiestas también se llamaban orgías, palabra que proviene de la raíz griega, orgué, que significa excitación, agitaciónpasión, desenfreno, porque eran eso: festines en donde se bailaba, se bebía, se comía, se copulaba, con la libertad de un pueblo que no tenía prejuicios para el placer de vivir.
 
Por esta razón, el teatro en Grecia era un acontecimiento más religioso que de esparcimiento. El pueblo se reunía en el theatrón, y el drama se llevaba a cabo sobre el logeion, o “lugar donde se habla”, que posteriormente se asimiló al proskenión y mucho más tarde a la propia skene, términos éstos que llegaron hasta nuestros días como proscenio y escena, pero que en el teatro griego tenían otra función, diferente a la que ahora se les asigna.  Por ejemplo: la skene, o escena, era originalmente una tienda de campaña, que luego se convirtió en una parte estructural del teatro griego, y cuya función era dar cobijo a la estatua religiosa de Dyonisos. Esta palabra dio origen posteriormente el término escenario. Otra parte fundamental en el teatro griego era la orkeestra, orchestra, orquesta, que no era otra cosa sino un espacio circular, entre la escena y los espectadores, donde se colocaba el importantísimo Coro griego, mismo que se encargaba de cantar y hacer movimientos dancísticos en determinadas partes de la representación dramática; cabe destacar que bailarín en griego es orkistis, orquestes en latín; asimismo, parece ser que coro, proviene de la palabra griega korí, koré, muchacha, ya que el Coro siempre representaba al conjunto de mujeres que narraban la parte lírica del drama.
 
Pero el concepto de teatro fue evolucionando conforme pasaba el tiempo. En principio, era el lugar que ahora en nuestros días se llama platea o lugar donde van los asientos de los espectadores. Posteriormente, pasó a significar también el conjunto de obras que identificaba a un autor clásico o de importancia, y comenzó a ser común oír los términos “el teatro de Sófocles”, “el teatro de Séneca”,  “el teatro de Shakespeare”, “el teatro de Lorca”, etc. Asimismo, pasó a designar un determinado tipo de obras de una época significativa, o un estilo específico, por ejemplo, Teatro Clásico, Teatro Isabelino, Teatro Realista, Teatro Expresionista, Teatro del Absurdo, etc. Y de pronto nos encontramos con que la palabra teatro es todo lo que concierne, tanto al aspecto literario, histórico, dramático, como a lo que se refiere a la producción, realización y puesta en escena de las obras dramáticas o teatrales. Del mismo modo, pasó a significar y englobar en su contexto, lo referente al actor o artista dramático, tal como la técnica actoral, que ya también podía llamarse actuación teatral o técnica teatral.
Y finalmente nos encontramos con que  teatro es el arte del espectáculo escénico, que a su vez contiene al arte dramático, terminando en la definición que un importantísimo hombre de teatro expresara:
 
“Teatro es la comunión de un público con un espectáculo viviente”...  
(Dimitrios Sarrás)
 
 Y yo diría, para los que nos dedicamos al arte escénico:
"Teatro es todo... Es vida en movimiento... Es ying y yang,  es acción, drama, espectáculo, espacio, escenario, palabra viva, templo del espíritu, oráculo, lugar de magia, laboratorio de los sueños, diván del psicoanálisis, matriz del psicodrama, refugio del alma atormentada, alquimia de  emociones y sentimientos, espejo de la personalidad, telar de la imaginación, universo de la dimensión humana..." (Pedro Zavala Vivas)
 
Para aquellos que hablan del teatro sin saber qué es, para aquellos que aún piensan que el teatro es ocio, perversión, frivolidad, tiempo perdido, tienen razón: el teatro es todo eso y más que eso: porque el teatro, en su concepto más integral y absoluto,
 es el conocimiento creativo del ser humano por el ser humano.
 
El verdadero artista dramático, el auténtico individuo escénico, aquel que sabe y ejerce con entrega y conocimiento el quehacer teatral, necesita conocerse a sí mismo y a los demás, de manera sensible, humilde y profunda, en la medida de sus posibilidades. Esa es la clave: Porque el teatro exige ser veraz; es decir, de una u otra manera precisa representar la realidad y la verdad humana, porque el espectador va al teatro para verse de manera subconsciente, como en un espejo virtual, y a la vez vivir una ilusión, como soñar despierto.
 
Y es que el ser humano es dramático por naturaleza, y teatral como individuo social. No hay mejor ejemplo de cómo debiera ser el actor o quienes pretendan serlo, que observando a un niño de uno a cinco años de edad: Ahí está el creador, el artista natural, el ser más expresivo sobre la tierra. El niño vive, y recrea su mundo a través de un juego dramático; de ese modo asimila su entorno casi mimetizándose con él; es como aprende, siendo el objeto que desea asimilar. Y su mayor placer es siendo teatral; es decir, representando lo que siente o aprende, ante un espectador sui géneris, para buscar la aprobación, el aplauso que lo anime a seguir adelante, como si esto le indicara que va bien, que está perteneciendo cada vez más al mundo en el que algún día tendrá que ser incluido. Y cuán delicado es este proceso. Lo sabemos, lo hemos vivido, lo sufrimos, lo lamentamos: un error, un descuido, un mal momento, y ese artista natural, creativo, expresivo, henchido de imaginación, queda anulado: es mutilado, es reprimido, ridiculizado, censurado, hasta ser sumergido en un pozo profundo, donde se convierte en un prisionero olvidado, y solo queda en lugar de ese niño de cara jubilosa y sueños color de rosa, la persona: la máscara, la cáscara que deambulará por ese mundo que iba a ser su mundo y ahora sólo es un mundo de “pesadilla” en el que la inexpresividad, los temores, los miedos,  los prejuicios, las creencias erróneas, ya no permitirán la libertad que por derecho el ser humano tenía al nacer, para crear, para actuar, para ser, para crecer, para vivir...                    
 
Pero como dijera Kip Flock, citado por John Bradshaw en su libro “Volver a la Niñez”:    “Una buena noticia es que aunque el niño fue herido por descuido y por una educación inadecuada, podemos aprender a satisfacer las necesidades de ese niño aun siendo adulto.  Podemos desarrollar habilidades en todas las áreas de interacción humana. No es cuestión de desaprender; es cuestión de aprender cosas por primera vez.”...   Y el teatro es para eso:  en él es posible aprender todo como si fuera la primera vez.   Porque el teatro es el reflejo virtual de la vida humana. Por eso en él nos reencontramos. Por eso el teatro es una necesidad humana. Por eso existe el cine, la televisión. Dondequiera que veamos, está presente la esencia del drama y el teatro:  Un comercial, un videojuego. La vida misma es dramática y cada ser humano tiene un rol en ella. A muchos no les gusta, como a los malos actores, el rol que tienen, pero no hacen nada por mejorar y tener un mejor papel, en el futuro. Así, de esa dimensión es la trascendencia del teatro. No pudo estar más acertadoEric Bentley, cuando en su libro, “La Vida del Drama”, dice:  “Si algún día los hombres dejaran morir, o asesinaran al teatro, los niños menores de cinco años, lo revivirían...”
 
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